jueves, enero 20, 2005

San Pedro tránsitos... ain't too smart

Una parte de mi que es increible... y realmente envidiable, es mi suertecita. Vengo llegando de la Havana. Mejor dicho, del corralón donde pasará la noche mi pobre Jetta. Si me enfurecí cuando saliendo no estaba, se me partió el corazón al verlo ahí... junto a otros carros, feos, descuidados, con un perro mal oliente en las llantas, y sereno de la madrugada ya en él. Sí, fue una aventura llegar hasta ahí: darme cuenta, desconcertarme, hablar con un tránsito y otro wey ya hablando con él, ir hasta la direccion de tránsito, luego al corralón y ahí encontrarme al otro wey que se sorprendió al verme ahí (mas prendido que sor), y todas sus implicaciónes. Aventura, ok. Pero definitivamente no fue memorable. Ni siquiera salió una buena historia de esto. Aunque, si hubiera seguido mi impulso de cuando llegué al corralón simplemente prender el carro y huír, otra cosa sería.

Mañana tengo que sacar una carta de poder para así pagar la multa, luego pagar la grúa, después subirme de nuevo al automóvil colorado y retomar el curso de mi vida. Mide tu vida en kilómetros? Qué tal en encuentros cercanos con tránsitos.

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Back to la Havana. Los de la libre, planilla naranja? ni estaban. Los que sí eran los j/xavieres, y unos amigos de Victoria. Estuve con ellos un rato, también con Rodrigo. Me pareció extrañísimo convivir con él... ojalá que sigamos haciéndolo. Si no me hubiese despedido de él, talvez pudiera haber salvado a mi Jetta.